El Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, reunido esta semana en Rabat (Marruecos), ha aceptado finalmente la candidatura multinacional de la maderada, el transporte fluvial de la madera que se remonta a la época musulmana en la Comunidad Valenciana. "Es una gran alegría después de una década detrás de ello. Este fin de semana lo vamos a festejar repicando las campanas a la vez en las diferentes localidades españolas donde se realiza esta práctica y en la fiesta que hacemos cada año, el último sábado de julio, lo celebraremos a lo grande", señala Leo Part, presidente y fundador de la Associació Cultural de Maeros del Xúquer d´Antella.
La candidatura Timber rafting se presentó de forma conjunta por España, donde la tradición está enraizada en Cataluña, Aragón, Navarra y Castilla la Manch y es conservada por entidades como els ganxers d'Antella, junto a otros palises europeos como Alemania, Austria, República Checa, Letonia y Polonia. "La tradición se ha cultivado durante generaciones y sigue siendo fuerte gracias a la continua comunicación oral, la observación y la participación, incluso a través de campamentos juveniles, escuelas locales, festivales y talleres", han señalado desde la Unesco sobre las maderadas.
En Antella se celebra la 'Maerà', un acontecimiento que recuerda el milenario oficio de los ganxers y el transporte fluvial de la madera tal como se desarrolló en el Júcar, el Cabriel y en otros ríos valencianos desde el siglo XII hasta la década de 1970. "Era como un ejército de hombres que transportaba cientos de miles de piezas de madera, troco a tronco, por el río para su posterior utilización para la construcción de casas, puentes o barcos. Esto se mantuvo hasta la aparición de los trenes y de los camiones", explica Part.
Esta actividad era fundamental para preservar los ecosistemas fluviales y los bosques.
En Antella, la "maerá" fue recuperada en 2012 por los encuentros de Centres d'Ensenyament en Valencià. Desde entonces, cada año se recuerda esta tradición con exhibiciones de 'ganxers' o 'maeros', vestidos con indumentarias tradicionales, trasladando hasta 10 toneladas de troncos por el sistema de flotación, tal como se hacía antiguamente.
La maderada tiene su origen en la Edad Media, cuando se utilizaban balsas para transportar madera, mercancías y personas utilizando las corrientes naturales de agua. En el caso del río Júcar, el transporte se hacía tronco a tronco y se trasladaban piezas sueltas por los ríos aprovechando las corrientes. "Es una actividad que tiene mucho riesgo por la presencia de corrientes y de rocas en un recorrido de ocho kilómetros hasta llegar a Cullera", asegura Part.
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